guatón ruiz is back

Gumucio se equivocó. Al comienzo de "Los platos rotos", su peculiar visión de la historia de Chile adjudicaba a Nicanor Parra el mote de "último chileno". Estaba mal. El "último chileno" es Raúl Ruiz o, como dice mi padre, que lo ubicaba del swinging Valpo de los sesenta y no le compraba ni una, el "guatón Ruiz": una coctelera humana de clichés patrios, chanterías entrañables y mitologías falsas (imposible saber si todas esas citas chinas que dice son ciertas o si se encuentra en la cola del minimarket con Derrida comprando baguettes, por ejemplo). Esta entrevista de La Nación lo demuestra, tanto que mi viejo amigo Maza sospecha, con justa razón de qué diablos pasa con él. En mi humilde juicio, no pasa nada. No hay porqué chorearse: da gusto leer las barbaridades que dice de vez en cuando. En un campo cultural donde un tipo como Julio César Rodríguez cree hacer cultura al reflotar la carrera de Peter Rock y Pancho Puelma y donde algunos escritores jóvenes siguen empantanados en cierto llanto lacrimógeno de clase –soy pobre o rico y sufro por ello y todo eso- y se masturban pensando en qué respuestas le van a dar a Warnken en "La belleza de pensar" cuando crezcan, leer a Ruiz es un respiro, un agrado y, ciertamente un lujo.